Cómo afrontar 4 problemas habituales de los «melindrosos» con la comida

Cuando introdujiste por primera vez los alimentos sólidos, tu bebé probó de buena gana casi todo lo que le ofreciste. Pero ahora que tienen 2 años, de repente se niegan a comer ciertos alimentos. ¿Te suena? El equipo de expertos de Lovevery Ask & Learn recibe muchas preguntas sobre este tema. Aquí tienes un resumen de las más comunes y nuestros mejores consejos:

1. Mi hijo pequeño se lo comía todo. Ahora la hora de comer es una gran lucha. ¿Por qué ocurre esto?

He aquí algunas razones por las que pueden estar menos abiertos a nuevos alimentos:

Sus gustos están cambiando

Es probable que tu hijo empiece a expresar opiniones y preferencias firmes en todos los ámbitos de su vida 🙃 A medida que evoluciona su paladar, puede que se oponga con más fuerza a las zanahorias cuando quiera comer arándanos en su lugar.

El rechazo a los nuevos alimentos alcanza su punto álgido

Tu hijo está en la edad idónea para la neofobia alimentaria, es decir, para no querer probar alimentos nuevos. Según las investigaciones, la mayoría de los niños se vuelven menos selectivos hacia los 6 años, aunque todavía pueden tener algunas preferencias fuertes. Hay pruebas de que cierta resistencia puede atribuirse a determinados genes que rigen el gusto, pero a veces esto puede superarse con el tiempo y la exposición.

El ritmo de crecimiento de tu hijo ha disminuido

Tu hijo de 2 años ya no crece tan deprisa como cuando empezó a comer sólidos. Esto puede hacer que parezca que tienen menos hambre o menos interés por la comida. En realidad, puede que sólo se estén adaptando a su nueva trayectoria de crecimiento. Ten en cuenta que la ingesta de alimentos de los niños pequeños también puede fluctuar mucho de una comida a otra o de un día a otro.

2. Mi hijo no come verdura. ¿Qué puedo hacer?

Es frecuente que los niños pequeños rechacen ciertos alimentos o grupos de alimentos, ya sean verduras, carne o lácteos. El consumo de tu hijo se considera dentro de un rango típico si come regularmente al menos entre 15 y 20 alimentos diferentes, acepta al menos un par de alimentos de cada grupo alimentario y mantiene su curva de crecimiento individual. Puedes probar estas sencillas estrategias para ampliar poco a poco su paladar:

Sigue ofreciendo alimentos nuevos o rechazados

Cuando estás desesperada por que tu hijo coma, es fácil que vuelvas a la cocina a buscarle un alimento preferido, que le prepares comidas separadas o que le permitas picar con frecuencia. Ten en cuenta que los niños a menudo necesitan ver y tocar un alimento muchas veces antes de aceptarlo. Aplastar u oler un alimento nuevo puede acercarles a probarlo, y si aún no están preparados para tocarlo, tampoco pasa nada ♥️

Incluye a tu hijo en la preparación de las comidas

Despierta el interés de tu hijo por los nuevos alimentos invitándole a ayudarte en la cocina. Anímales a tocar, oler y explorar nuevos alimentos por el camino. A esta edad, pueden disfrutar echando ingredientes en un cuenco, removiendo con una cuchara, cortando verduras para una ensalada o colocando verduras como palitos de zanahoria en una fuente.

Lee libros sobre frutas y verduras

Puede parecer descabellado, pero las investigaciones demuestran que los niños pequeños son más propensos a mirar, probar y comer frutas y verduras desconocidas después de verlas repetidamente en libros ilustrados. El libro de cartón «Alimentos de colores» del paquete de libros Babbler Play Kit es un libro estupendo para empezar.

Dale a tu hijo opciones (razonables) a la hora de comer

Anima a tu hijo a elegir su plato y sus cubiertos o pídele que elija un acompañamiento: «¿Cenamos guisantes o judías verdes con la cena?» Cuando os sentéis a comer, deja que tu hijo decida qué y cuánto come, y en qué orden.

Añade verduras a tus comidas favoritas

Si a tu hijo le encanta la pizza, haz que pruebe una porción con tomates frescos por encima. ¿Tienes un fanático de los espaguetis? Añade unas cuantas zanahorias cocidas picadas.

Evita recompensas y sobornos

Prometerle a tu hijo un helado si se acaba los guisantes puede funcionar en el momento, pero en última instancia, las investigaciones demuestran que puede disminuir -en lugar de aumentar- la preferencia del niño por ciertos alimentos. Y las recompensas son insostenibles: no puedes darles helado cada vez que coman guisantes 🙂 En lugar de eso, trata a todos los alimentos por igual y utiliza un lenguaje neutro para ayudar a tu hijo a aprender a disfrutar de las verduras cuando esté preparado.

3. ¿Qué debo hacer ante la constante demanda de bocadillos?

Para reducir el consumo de tentempiés entre comidas, sigue una rutina. Establecer horarios regulares para comer y merendar ayuda a tu hijo a desarrollar expectativas coherentes sobre cuándo se ofrece -y cuándo no- comida, lo que también puede limitar las luchas de poder: «Ahora no es la hora de la merienda. Merendaremos cuando volvamos del parque».

4. ¿Cuándo debo hablar con un pediatra sobre el picoteo?

Considera la posibilidad de acudir a tu médico de familia si tu hijo tiene 2 años:

  • Come menos de 15 alimentos
  • Excluye grupos enteros de alimentos
  • Se angustia mucho o tiene arcadas al ver u oler alimentos no preferidos
  • Está perdiendo peso o cayendo de su curva de crecimiento individual.

Más información sobre la investigación:

Cardona Cano, S., Tiemeier, H., Van Hoeken, D., Tharner, A., Jaddoe, V. W., Hofman, A., … & Hoek, H. W. (2015). Trayectorias del picoteo durante la infancia: un estudio de población general. Revista internacional de trastornos alimentarios, 48(6), 570-579.

Cole, N. C., Wang, A. A., Donovan, S. M., Lee, S. Y., Teran-García, M., & Equipo STRONG Kids. (2017). Las variantes en los genes quimiosensoriales se asocian con el comportamiento alimentario selectivo en niños de edad preescolar. Genómica del Estilo de Vida, 10(3-4), 84-92.

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