Mi hijo acaba de mentir, ¿qué debo hacer?

¿Has pillado alguna vez a tu hijo en una mentira, como Andrés diciéndole a su madre que su hermana le había regalado su delantal y su gorro especiales en el libro He contado una mentira? ¿Te importaría volver a ponerlo al día? Las investigaciones demuestran que el 90% de los niños han mentido a los 4 años. Es natural preocuparse por ello, pero a esta edad mentir no suele ser malicioso ni un indicio de su carácter. Los niños pequeños suelen mentir para evitar una confrontación cuando han cometido un error o han infringido las normas. A veces incluso lo hacen para experimentar.

En realidad, mentir es un ejercicio de autocontrol. Para mentir, tu hijo tiene que ser capaz de tener dos ideas en la cabeza a la vez -la verdad y la mentira- pero expresar sólo una de ellas. También tiene que entender que otra persona tiene pensamientos e información distintos de los suyos. Los expertos se refieren a esto como «teoría de la mente».

Es útil recordar que los niños muy pequeños pueden no entender del todo la distinción entre fingir y mentir. Incluso pueden decir una mentira como una forma de ilusión, como decirle a un amigo que tiene un poni porque realmente le gustaría tenerlo. ❤️

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Resolver el problema subyacente

Para un niño pequeño, mentir puede ser una forma de comunicación. Por ejemplo, puede mentir sobre lavarse los dientes porque le cuesta hacerlo. Si observas un patrón de mentiras, intenta señalar la causa y resolver el problema: «Parece que realmente no te gusta lavarte los dientes. ¿Hay algo que podamos hacer para que te sientas mejor?». Aunque no pueda dar ninguna idea concreta, la próxima vez podrías probar con un poco menos de pasta de dientes o un enfoque más suave.

Haz que decir la verdad sea seguro

Puedes suponer que una respuesta contundente disuadirá a tu hijo de volver a mentir, pero en realidad puede ocurrir lo contrario. Las investigaciones sugieren que un enfoque tranquilo y comprensivo fomenta la veracidad en los niños más que las estrategias negativas, como las amenazas de castigo.

Si te enfrentas directamente a tu hijo o le haces reaccionar de forma exagerada cuando comete un error, es más probable que empiece a mentir para encubrirlo. Una pregunta como «¿Has cogido el autobús de tu hermano?» puede hacer que mentir parezca la única opción. En lugar de eso, dales la oportunidad de arreglar la situación: «Vamos a devolver el autobús a tu hermano para que no esté triste».

Celebra los momentos de honestidad

Elogia a tu hijo cuando diga la verdad en una situación delicada: «Sé que te costó decirme que habías roto el portarretratos, pero estoy muy orgullosa de que hayas sido sincero. Gracias». Esto ayuda a reforzar el valor de la honradez, sobre todo en una situación en la que habría sido fácil mentir. Una vez que los niños conocen la diferencia entre la verdad y la mentira, empiezan a entender que decir la verdad sienta mucho mejor.

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Más información sobre la investigación

Talwar, V., Arruda, C., y Yachison, S. (2015). Talwar, V., Arruda, C., y Yachison, S. (2015). Los efectos del castigo y de los llamamientos a la honestidad en el comportamiento de los niños para decir la verdad. Revista de Psicología Infantil Experimental, 130, 209-217.

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Posted in: 3 años, 4 años, Comportamiento, Social Emocional y Comportamiento

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