Los niños de 2 años pueden ser exigentes. He aquí cómo responder.

Puede ser difícil saber qué hacer cuando tu hijo pequeño sólo quiere ponerse su pijama chu-chu o beber de su vaso verde. Si cedes a sus exigencias -especialmente cuando utilizan un tono grosero-, puede que te preocupe reforzar un comportamiento desafiante. ¿Lo estás haciendo? No hay una única respuesta correcta, y a veces depende de la situación.

Decide qué situaciones son flexibles y cuáles no. Es importante considerar qué peticiones son negociables (como en qué taza beben) y cuáles son firmes (como sentarse a cenar). Estas decisiones dependen en gran medida de ti y pueden diferir de las de otras familias. Decidas lo que decidas, sé coherente.

Modela cómo expresar opiniones educadamente. Tu hijo no está siendo maleducado intencionadamente: aún tiene mucho que aprender sobre cómo sus palabras y acciones hacen sentir a los demás. A medida que se desarrolle su lenguaje y su capacidad de tomar perspectiva, aprenderá formas más aceptables de comunicarse. De momento, si tu hijo pide su vaso verde después de que le hayas dado uno azul, no pasa nada por cambiar el vaso. Simplemente modela el lenguaje apropiado: «Quiero la taza verde, por favor».

Enséñale a ser adaptable. La mejor forma de que aprendan es observándote. Deja que vean cómo pivotas cuando te enfrentas a una decepción. Podrías decir: «¡Realmente quería tomar café con el desayuno! No queda. Probaré con un té».

¿Cuando no pueden tener lo que quieren? Empieza con la validación, pero mantén el límite: «Tienes muchas ganas de comer macarrones con queso. Te entiendo, pero la abuela ha hecho lasaña». Puedes intentar ofrecer a tu hijo otra opción: «Vamos a comer lasaña. ¿Qué quieres beber: leche o agua?». Puede que surjan grandes emociones, y no pasa nada.

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Posted in: 2 años, 31 - 33 meses, 34 - 36 meses, Comportamiento, Crianza positiva, Gestionar las emociones, Rabietas, Emoción y comportamiento social

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