Cómo crear un espacio tranquilizador para tu nuevo bebé

Piensa en las 4 primeras semanas de vida de tu bebé como un periodo de transición entre el útero y el mundo. Salen de un lugar tranquilo, silencioso y acogedor a un entorno brillante y ajetreado, con muchos ruidos mezclados.

En los próximos meses, tu bebé empezará a aprender a procesar y comprender toda esta información sensorial. Hasta que su cerebro madure, intenta que su entorno sea tranquilo y calmante.

Proporcionar a tu bebé un tiempo de alerta tranquilo durante el día le dará la oportunidad de abrir los ojos, captar sonidos y darse cuenta poco a poco de lo que le rodea. Tu bebé aprende mucho en estos momentos.

Puede que te resulte difícil imaginar que el cerebro de tu pequeño recién nacido está creciendo exponencialmente en este momento, pero eso es exactamente lo que está haciendo ❤️

Protegen de los ruidos fuertes y desordenados

Imagina el típico ambiente de cafetería, con música sonando, gente hablando y vasos tintineando. Este tipo de ambientes pueden sobreestimular fácilmente a tu bebé; es posible que lo ignore todo y se duerma. Eso está bien a veces, pero no todo el tiempo.

Durante los dos primeros meses, intenta limitar las excursiones a lugares ruidosos y luminosos con mucha gente y voces diferentes. Tu recién nacido prefiere el sonido de una voz humana a la vez y tonos tranquilos y rítmicos.

Mantén las luces bajas

Los ojos de un recién nacido pueden tardar en adaptarse a la luz brillante. Durante las primeras semanas, mantén las luces tenues y evita el sol directo. Utiliza un regulador de intensidad, una lámpara baja o cortinas cuando tu bebé esté despierto. Con luz tenue, puede abrir los ojos y mirar a su alrededor durante unos instantes. Esto les ayuda a practicar el uso de ambos ojos a la vez y ejercita su reflejo pupilar, que hace que la pupila se dilate o contraiga en respuesta a diferentes cantidades de luz.

Estimula un sentido cada vez

Tu recién nacido sólo está despierto unos instantes cada vez. Si puedes, dedica unos minutos a sintonizar con él cuando notes que abre los ojos. Por ejemplo, puedes hablarle suavemente cara a cara o acariciarle suavemente la piel. Sostén una imagen de alto contraste para que la mire, o cántale. Lo importante es elegir sólo una de estas actividades cada vez.

Cuando tu bebé experimenta múltiples fuentes de información sensorial a la vez, su cerebro responde de forma protectora y absorbe menos o incluso nada de la nueva información.

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Posted in: 0 – 12 semanas, Audición, Desarrollo sensorial, Sensorial, Visión, Alimentación, sueño y cuidados

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